Apuntes del Divino Discurso del Día 8 del Ati Rudra Maha Yagna, Martes 20 de octubre de 2015

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ESPAÑOL DD ARMY día 8

APUNTES DEL DISCURSO DIVINO
MARTES, 20 DE OCTUBRE DE 2015
ATI RUDRA MAHA YAGNA – DÍA 8

Om Sai Ram. Mientras rezamos a Bhagavan para que dé Su Mensaje Divino esta tarde, Lo percibo sentado en esta silla, vistiendo túnica blanca. Repito lo que Él dice.

No soy un hombre. No soy un ángel. No soy un semidiós. No soy Brahmana, Kshatriya ni Vaisnava. No soy un brahmachari. No soy un grihasta ni un recluso. En realidad soy un maestro de la Verdad Eterna, una encarnación de la Verdad, la Bondad y la Belleza.

Él es la encarnación de la bienaventuranza eterna, la personificación misma de la sabiduría perfecta. Él es la felicidad suprema. Él está por encima de las dualidades, y es el testigo eterno de todo. Él es el Uno, el siempre puro. Él es el destino de todas las investigaciones filosóficas.

Dios no tiene forma. Es un tipo de ignorancia decir que Dios tiene tal y tal nombre, o tal y tal forma. Él está siempre en el estado sin forma, sin ninguna forma en especial. Él encarna en la Tierra con cuatro objetivos: proteger a los buenos, educar a los malos, restablecer el Dharma y enseñar la Verdad Eterna.

Encarnaciones del amor. De estos cuatro objetivos, el más importante es la enseñanza de la Verdad Eterna. Si mediante el conocimiento de la Verdad ustedes se libran de la dualidad, podrán experimentar una gran Bienaventuranza Divina. Él ha encarndo muchas veces en esta Tierra, pero su objetivo primero y principal es enseñar la Verdad. Él es realmente la encarnación de la Sabiduría. ¿Qué es la Sabiduría, y qué es la Verdad? Ver la unidad de toda la existencia, eso es Sabiduría. Él está más allá de las dualidades y de los tres gunas o atributos. El mundo entero está lleno de dualidad. El primero es positivo y el segundo es negativo. Dondequiera que hay día, también hay noche. Dondequiera que hay nacimiento, la muerte es ineludible. Dondequiera que haya victoria, también habrá derrota. Dondequiera que hay buen nombre, ocurre muchas veces que hay también mala reputación. Dios encarna para enseñarles a permanecer ecuánimes en este mundo de dualidades. Se dice que Yoga es ecuanimidad. En tanto vivan en la oscuridad de la ignorancia, no es posible para ustedes lograr la ecuanimidad.

Para enseñarles esta Verdad, Dios encarna en la Tierra. Cuando Rama encarnó, enseñó la Verdad de tres maneras. Él tenía tres votos: una mujer, una palabra, una flecha. En esos tiempos, estos eran los valores humanos. Krishna dijo: «Cuando se entreguen a Mí, los liberaré de todos sus pecados». Cuando Sai encarnó, también adoptó tres votos. ¿Cuáles fueron estos tres votos? Otorgar alegría a toda la humanidad, y protegerla. A través de Su amor Él les dio lo que les faltaba. Sai Baba hizo el voto de recoger a todos los que se desviaban del camino del Dharma y llevarlos de vuelta a ese camino. Desde mi nacimiento hasta la actualidad he conducido mi vida de manera tal de cumplir con estos tres votos. Como dijera el orador anterior, «Mi vida es Mi mensaje». El camino que Yo enseño es el camino de la verdad. Si ustedes quieren desarrollar amor, es necesario reconocer esa verdad.

En tanto ustedes sigan teniendo un sentimiento de diferencia entre «yo» y «los demás», estarán absolutamente en la oscuridad de la ignorancia. Sólo cuando experimenten la unidad de toda la creación, será el momento en que se libren de toda pena, apego y angustia. Hemos escuchado muy buenas exposiciones acerca de las lilas de Krishna. No sólo las lilas de Krishna; en esos días también ocurrían muchas lilas de Sai. Cuando Yo tenía 14 años de edad fui a Hampi, por invitación del comisionado municipal. Seshama Raju también fue, con su esposa. La deidad de Hampi es Virupaksha. Los acompañantes de Manu me rogaron que entrara al templo. Yo dije que Me quedaría fuera. Seshama Raju tenía mala opinión acerca de Mí; no exactamente odio, pero pensaba que Yo no lo escuchaba ni le obedecía. En lugar de servir en la casa, Yo estaba siempre ayudando a otros, fuera de la casa. Su deseo era que Yo, como hermano menor, lo escuchara a él, que era el hermano mayor. Tuve que ir, porque el comisionado me había invitado. Ellos entraron al templo para ofrendar su adoración. Ocurrió que todos ellos me vieron allí, sentado en el altar. Seshama estaba muy enojado: «Lo llamé y no vino, y ahora está sentado dentro del santuario. Es muy arrogante». Pero eso no era cierto. Cuando él salió, vio que Yo también estaba sentado fuera. Quedó asombrado al verme dentro del santuario y también fuera. Tanto él como el comisionado vieron esto. El comisionado, debido a su devoción, derramó lágrimas de alegría y comenzó a alabarme, diciendo: «Sathya, Tú no eres una persona común». Esa fue la primera lila: el mismo Sathya que estaba dentro, estaba también fuera. Lo que ocurrió en ese momento está ocurriendo nuevamente ahora. Dios lo impregna todo. Está dentro y fuera. Está en todas partes. El comisionado estaba tan encantado que quería hacerme un regalo. Decidió hacer confeccionar algunas prendas de vestir y obsequiárselas a Swami. Pero le dije que Yo no quería aceptar regalos de nadie, que no quería nada. Y que aunque me lo rogaron cualquier cantidad de veces, dije que no lo aceptaría. En aquellos días estaba de moda tener un alfiler de color. La esposa del comisionado le rogó a Swami: «Ya que no aceptas nuestra ropa, por favor acepta de mi parte este alfiler de color». Como ella continuó rogando, hasta Seshama Raju se enojó, y me habló con rudeza: «Te está hablando un comisionado tan importante, y Tú ni siquiera lo escuchas». Como todos ellos Me presionaron, acepté. Volví a Uravakonda con el alfiler de color en el cuello de Mi camisa. Mientras iba desde Mi casa a la escuela, sucedió que en algún sitio el alfiler se cayó. Yo no estuve triste por haber perdido el alfiler. Tener ese alfiler del comisionado era un gran trabajo. En realidad, a mí no me importaba. Yo pensaba que el alfiler coloreado era una carga, porque el comisionado vendría a preguntarme dónde estaba el alfiler. Pero se había perdido. Se había perdido la ilusión. Llamé a todos, incluyendo al comisionado, y Me senté sobre una roca. Estaban los primeros devotos, Hanumantha y Anjaneyulu. Ellos Me suplicaron «¡En lugar de quedarte en el jardín, ven a nuestra casa!». Yo no tengo ninguna relación, apego ni familia. He venido para mis devotos. El 20 de octubre de 1948 dije esta verdad. Hanumantha y Anjaneyulu fueron, se sentaron a Mis pies, y cantaron la canción Manasa Bhajare Guru Charanam, allí sentados.

Durante los primeros 16 años hubo gran cantidad de lilas. Durante los siguientes 16 años hubo gran cantidad de milagros. Durante el período de las lilas sólo Me conocía el grupo de personas que estaban a mi alrededor. Durante el período de los milagros acudió gente de los alrededores, incluyendo al rey de Mysore y la reina de Chincholi. Ahora ustedes pueden ver en todo el mundo los programas de aquí, debido a las instalaciones para transmitir por internet. En aquellos días no había este tipo de tecnologías. De la misma manera en que Yo aparecí en el templo, Me manifestaba en muchas casas de Mis devotos, y los llamaba a todos hacia Mí. Ellos no sabían de la existencia de Puttaparthi. En esos días los buses eran una rareza. Desde Dharmavaram había un solo bus hasta Karnataka Nagapalli. Quien quisiera atravesar el río Chitravati desde Karnataka Nagapalli tenía que usar un carro de bueyes, o caminar. Incluso la reina de Mysore llegó en auto a Karnataka Nagapalli, y tuvo que hacer ese trayecto caminando. La gente que llegaba de afuera confiaba en Mí, pero no la gente de la aldea. Éstos siempre dudaban, diciendo: «Este niño que nació en nuestra aldea, dicen que es Dios. ¿Cómo puede ser?». Las personas de fuera acudían con gran devoción. Quisieron construir un templo para Swami. Primero y principal, Subamma me obsequió un terreno de unos 4.000 metros cuadrados, frente al templo de Sathyabama. Allí pusieron un galpón con techo de chapas, y le llamaron mandir. Aún estando Yo en ese mandir, el número de devotos comenzó a aumentar. Debido al aumento en el número de devotos, muchos devotos de los alrededores, de Bangalore por ejemplo, compraron cuatro hectáreas de tierra y se construyó Prashanthi Nilayam. Se inauguró en pequeña escala, pero ahora es conocido en todo el mundo. Cuando Yo les contaba a mis hermanas, ellas no me lo creían. Cuando comencé a decirles que Puttaparthi sería visitado por gente de todo el mundo y se convertiría en un gran centro de peregrinaje, pensaron que Me había vuelto loco. «Sólo porque vienen 10 ó 15 personas, Sathya se siente muy orgulloso y ya nos está diciendo que tenemos que mudarnos del viejo mandir al nuevo mandir. No sólo eso, sino que ¡está comprando tierras alrededor de Prashanthi Nilayam y construyendo grandes mansiones!». Ninguna de ellas creía en lo que Yo decía. Un día Yo estaba sentado en la silla de de Mi hermano Seshama Raju. Él vino con una vara y me golpeó. Era maestro. Estaba muy enojado: «¡Soy maestro y tú sólo eres un niño! ¿Cómo te atreves a sentarte en mi silla?». Entonces le dije: «Llegará el día en que Me traerás una silla de plata. Me sentaré en ella majestuosamente, y tú estarás para presenciarlo». ¡Eso también ocurrió! La gente era incapaz de creer en todo lo que Yo decía. También Eswarama vino apresurada a decirme: «Sathya, no sé cuán grande seas, pero eres mi hijo. Mucha gente viene a invitarte a lugares lejanos. Tú debes permanecer aquí». Le dije a Eswarama: «En tanto este cuerpo exista, no Me marcharé de Puttaparthi». Ella se tranquilizó y estuvo feliz de oír eso. Tanto Eswarama como los demás, todos elllos fueron muy afortunados. Debido a su devoción a Dios, y a las ofrendas y adoración que hicieron, obtuvieron a Dios mismo como hijo de su familia. Es un error pensar que su familia fue una familia corriente.

¿Por qué estoy diciendo todo esto a la audiencia ahora? Es porque han venido muchos estudiantes, desde muchos campus, y no saben acerca de esto. Les estoy contando Mi propia historia. Cuando construí el mandir, nadie Me creía. Me preguntaban «¿Por qué construyes un mandir tan grande?» Te estás volviendo cada vez más arrogante, y estás gastando cada vez más dinero». Les dije que no sólo se construiría ese mandir, sino otro mandir enorme, y que ni siquiera eso sería suficiente. Todo lo que ocurrió en ese entonces, está ocurriendo ahora. Hace tres años, cuando vine a Muddenahalli, le dije a Narasimha Murthy: ­«No pienses que esta es una pequeña institución educativa. Se va a transformar en un gran ashram. A este ashram vendrá gente de todo el mundo. Aquí se llevarán a cabo programas enormes. Vamos a construir un gran auditorio y salón de bhajans». De la misma manera en que aquella gente no Me creyó en su momento, tampoco él Me creyó. Ahora él tiene fe. Le dije: «Has permanecido aquí durante 40 años, y siguen estando los mismos edificios. ¿Por qué ahora viene tanta gente, que no venía antes? No vienen por ti. ¡Vienen porque está Sai Baba!». Es debido a la atracción magnética de Dios que todos los devotos vienen aquí. No hay necesidad de decir a las abejas dónde se ha abierto la flor. No hace falta invitar a la abeja a la flor. Dondequiera que haya flores, allí se juntarán las abejas. Nadie les dice a las hormigas dónde está el azúcar. Las hormigas llegan adonde esté el azúcar. Nadie necesita decirles a los demás que Dios está aquí. Con toda certeza, los devotos van adonde está Dios.

También dije ayer: «El poder magnético de Dios está aquí». Debido al polvo y la herrumbre del ego y el apego, ustedes no se sienten atraídos hacia Dios. Cuando se libren del ego y el apego, y desarrollen la devoción, automáticamente se sentirán atraídos a Dios. Las pastoras y pastores dijeron: «Krishna no nos pertenece. ¡Nosotros pertenecemos a Krishna!». Pero los Yadavas decían, con la fuerza de la autoridad: «Krishna nos pertenece». Un lado es la entrega de sí mismo. El otro es la autoridad y el ego. No se puede ganar a Dios mediante el ego ni la ostentación. Dondequiera que haya entrega del Uno Mismo, allí irá Dios. Puede que ustedes no lo crean, pero este lugar es muy meritorio. Es una tierra de austeridades. Toda esta zona era el ashram de Viswamitra, durante el Treta Yuga. Aquí, Rama y Lakshmana lucharon contra Tataka y mataron a muchos demonios. Es incorrecto pensar que este es un lugar ordinario. De la misma manera que sucedió cuando Rama vino como Krishna, y Krishna vino como Sai, las mismas personas que Los rodearon, amaron y adoraron, nacerán una y otra vez. Los siete rishis llegaron a Ayodhya antes de que Rama naciera. Muchos se sorprendieron de que grandes sabios estuvieran arribando a Ayodhya, ya que allí no estaba ocurriendo nada. Incluso el rey Dasaratha estaba sorprendido al ver que llegaban sabios, sin que estuviese sucediendo nada. Ellos sabían que Dios iría a ese lugar.

En el futuro, ustedes van a ver todo este lugar lleno de santos y sabios. Por donde miren, habrá túnicas ocres y anaranjadas. Vendrá una cantidad de grandes santos y devotos. Por lo tanto, nuestros estudiantes no deben pensar que están estudiando en una pequeña escuela. Este es un sagrado y noble ashram. Donde hay amor no hay problemas. Cuando ustedes hayan desarrollado el amor, no tendrán problemas. Todos ustedes deben invitar y dar la bienvenida a los que llegan aquí, con gran amor y sinceridad. Subamma se levantaba a las cuatro de la mañana a preparar comida para los que llegaban. No había restaurantes, en esos días. Ella se levantaba temprano para cocinar, y lo hacía hasta las once de la noche. «¿Por qué te tomas tantas molestias?» le pregunté. Ella respondió: «No es ninguna molestia. ¡Esto es la bienaventuranza! Tú me has dado esta gran oportunidad. ¿Qué más necesito? Lo hago por la alegría que siento. No pienses que me molesta». De manera que venga quien venga a este ashram, todos ustedes deben recibirlo con amor y devoción. Los devotos no vienen aquí buscando respeto. Vienen buscando amor.

Ahora Yo no tengo un cuerpo físico. Trabajo mediante los cuerpos de ustedes. Todas sus manos, piernas, ojos, y oídos pertenecen a Dios. Él lo abarca todo. Todas sus manos, ojos y oídos son Míos. Deben saber que sus cuerpos no les pertenecen, y que deben mantenerlos sagrados y puros. El Ati Rudra Maha Yagna es un tiempo sagrado. Es un tiempo de transición. Está terminando el Kali Yuga, y está comenzando el Sathya Yuga. No es Sathya Yuga, es PREMA Yuga. Cuando ustedes saben la verdad de que todos les pertenecen, desarrollan amor de manera natural. Cuando miran su propio reflejo en el espejo lo aman y se deleitan. Saben que el reflejo son ustedes mismos. Si al mirar a los demás, ustedes piensan «Ellos son diferentes, yo soy diferente», no pueden desarrollar amor.

Hay una sola verdad, y la gente habla de ella de muchas maneras. Ustedes sólo desarrollarán amor cuando sepan que Sai está en todos y todos están en Sai. Cuando desarrollen amor, experimentarán bienaventuranza. Todo es amor, amor, amor. Sólo podrán entender este principio de Sai si desarrollan amor. Swami ha venido aquí. Miles de personas han venido aquí, y los miran a ustedes, pensando que no deben envanecerse. Un árbol cargado de frutos siempre se inclinará hacia abajo. La humildad es muy importante. Deben amar a todos, con humildad y obediencia.

Las instalaciones que hay aquí para alojarse no son suficientes. Voy a construir más y más casas para acomodar a los devotos. También crearé todas las comodidades para ellos. Durante el año próximo se inaugurarán aquí toda clase de restaurantes. Además de restaurantes, también se inaugurará un hospital. Todo tipo de conveniencias estarán disponibles para la gente que se aloje aquí. Podemos ver que se está construyendo un gran salón. Pensar que ese salón se construye para Swami no es la verdad completa. En el futuro vendrá Prema Sai a dar darshan en ese salón. Narasimha Murthy preguntó: «Swami, ¿necesitamos un salón tan grande?». Le respondí: «Si tú tuvieras que dar darshan, no haría falta un salón. Si el darshan lo voy a dar Yo, se requiere un gran salón. Tienes que hacerlo por Mí». Les estoy dando a ellos mucho trabajo. Sólo cuando les doy mucho trabajo piensan en Mí. Cuando piensan que la tarea es imposible, entonces piensan en Dios. A los proyectos pequeños los pueden hacer sin pensar en Mí. Cuando les encargo grandes proyectos, vienen naturalmente a Mí, rogando «Swami, tienes que ayudarnos y darnos fuerzas». A todos los devotos, este tipo de miedo les conduce a la devoción. Eso es miedo y devoción.

Los arquitectos e ingenieros están trabajando muy duro para terminar a tiempo estos proyectos. Todos ustedes están aquí sentados escuchando charlas, disfrutando del prasadam y mirando el Yagna. Esos arquitectos e ingenieros no han venido aquí ni un solo día. Trabajan todo el tiempo. Hasta nuestros muchachos se unen a ellos en el trabajo. Los ingenieros y estudiantes piensan que no se trata sólo de trabajo, sino que es trabajo de Swami, de modo que trabajan con amor. Cuando fui a ver el salón hace unos días, ni siquiera Yo podía creer que eso pudiera suceder. Ahora tengo la seguridad de que se completará, porque están trabajando nuestros estudiantes. Ellos piensan «Es el trabajo sagrado de Swami; debemos hacerlo con amor».

Los niños tienen una gran fe. Cuando Krishna quiso levantar la colina Govardhana, todos los pastores acudieron diciendo: «Te ayudaremos, Krishna. Te ayudaremos en Tu trabajo». Los niños no pueden levantar siquiera una pequeña piedra. Sin embargo, cuando el niño Krishna les dijo que levantaría la montaña entera, todos ellos acudieron sin dudarlo, con fe completa. Ninguno Me cuestionó diciendo «Eres un niño, ¿cómo podrías levantarla? ¿Qué haríamos si por casualidad la levantaras y luego se cayera?». Ninguno de ellos lo preguntó. No hubo dudas, en absoluto: «Krishna ha dicho que sucederá, y por lo tanto todos debemos unirnos a esa tarea». Los muchachos de los otros campus se están sintiendo mal, y piensan: «Nosotros también deberíamos unirnos al trabajo, y tener la oportunidad de hacer servicio».

Cuando Rama construyó el enorme puente, una ardilla fue a ayudar. Llenaba su cuerpo de arena, la llevaba y la depositaba en el puente. La ardilla también pensaba: «Cuando se está efectuando una tarea tan grande, no debo quedar inactiva. También yo debo hacer el servicio». Cuando se están concretando tan grandes tareas, no es correcto que ustedes se limiten a quedar sentados. No es deleitable el sólo mirar; hagan, y deléitense. Cuando todo el trabajo que hagan lo ofrezcan por amor a Dios, podrán reconocer la Verdad.

El Avatar Sathya Sai estará aquí durante algunos años. Después de cierto tiempo regresará como Prema Sai. Permaneceré en este ashram, y también enseñaré la Verdad. Incluso un campesino prepara la tierra antes de que lleguen las lluvias. De la misma manera Yo estoy preparando el lugar. No sólo estoy dejando listo el lugar; también estoy arando en sus corazones. Estoy esperando para quitar de sus corazones el interés personal y el egoísmo, y sembrar las semillas del amor. Esto será útil cuando llegue la lluvia. Tomando parte en esta enorme tarea, ustedes también hallarán la culminación de sus vidas.

Previamente, hubo la declaración. Hoy, la declaración es esta.

DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Por favor recuerden que estos son apuntes tomados apresuradamente, pequeños refrigerios que nos ayuden a actuar como Dios (ser Dios), del discurso pronunciado por SUKSHMA BABA en Muddenahalli. Esto NO es el discurso completo, palabra por palabra. Tampoco estos apuntes transmiten el sentimiento divino o energía divina que en esos momentos fluye en abundancia. Si ustedes desean la energía divina palabra por palabra, de corazón a corazón, diríjanse a su propio interior, o asistan a estos discursos. Disfruten de estos humildes apuntes.