SATSANG DE SADGURU SAI EN ASSISI, ITALIA 2024 – DRA. HIRAMALINI

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SATSANG DE SADGURU SAI
EN ASSISI, ITALIA,
16 DE MARZO DE 2024

¡Sí, sí, venerado Sadguru Sai!
Por la Dra. Hiramalini Seshadri

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz: donde haya odio, que yo siembre amor; donde haya injuria, perdón; donde haya duda, fe; donde haya desesperación, esperanza; donde haya tinieblas, luz; donde haya tristeza, alegría. Oh divino Maestro, concédeme que no busque tanto ser consolado como consolar, ser comprendido como comprender, ser amado como amar. Porque es dando como recibimos, es perdonando como somos perdonados, y es muriendo como nacemos a la vida eterna. Amén. - San Francisco de Asís

La “Oración de San Francisco” es una súplica intemporal de autotransformación y servicio, que nos insta a llevar al mundo el amor, el perdón y la luz divina. Exhorta a una vida desinteresada, subrayando que la verdadera paz y la plenitud espiritual proceden de la entrega, la comprensión de los demás y el amor incondicional. Esta oración resume la esencia de vivir más allá del “yo”, destacando la profunda verdad de que, sirviendo a los demás, encontramos nuestro verdadero propósito y el camino hacia la vida eterna.

Tan grande es la devoción de nuestros hermanos y hermanas de Italia, que al sintonizar el Satsang del 16 de marzo con Sadguru Sri Madhusudan Sai, transmitido en vivo desde Assissi, una podía literalmente SENTIR el amor y la entrega de ellos al Maestro, es decir, a Sadguru Sai. ¡Realmente se sentía como un Satsang en Sathya Sai Grama!

Italia siempre tuvo un lugar especial en el mundo Sai. Bhagawan Sri Sathya Sai Baba decía, tanto mientras estaba en el mundo físico como durante su asombrosa década en el plano sutil en Sathya Sai Grama, que India e Italia serían como dos motores que impulsarían el tren de la espiritualidad en este siglo XXI. Gracias a la iniciativa de los devotos, Italia fue uno de los primeros países de Europa en recibir a Sadguru Sai, quien era entonces el “Comunicador” de Baba. Bajo la guía de Baba, Seva y Sadhana comenzaron en serio en Italia. En 2017, estando Sadguru Sai como ‘”comunicador” de Baba, ocurrió una peregrinación a Assissi, la tierra de San Francisco. La vida y las enseñanzas de Francisco siempre fueron amadas por Baba. Resultó entonces que San Francisco estaba tan ansioso por encontrarse con Baba como Baba lo estaba por encontrarse con él.

Tal vez pienses: “Pero para entonces, ninguno de los dos estaba vivo”. Los Grandes Maestros sólo abandonan sus cuerpos; viven en espíritu y guían a sus semejantes para siempre. Citaré la experiencia de la vida real del venerable Narasimhamurthy Sir, el Rector de la Universidad Sri Sathya Sai para la Excelencia Humana, quien tuvo una vista de primera fila de esta conexión mística divina. Dijo él durante su charla pública, en 2019: “En nuestra primera visita (hace dos años), Swami nos contó cómo San Francisco vino y le agradeció por visitar la pequeña iglesia que él había construido, la Basílica de Santa María. Swami dijo que San Francisco lloraba de felicidad y comentó: ‘Señor, la he construido para ti. Nunca pensé que tú vendrías aquí y honrarías este lugar’”. Durante el viaje del año pasado, Swami nos dijo que Santa Clara había venido a Él, en el nuevo ashram. Los Maestros Divinos y los santos solo nacen, nunca mueren. Siempre continúan bendiciéndonos e inspirándonos. Ella vino y le pidió a Swami: “Maestro, Tú visitaste la iglesia construida por San Francisco; ¡por favor, ven también a bendecir la iglesia de Santa Clara en Asís!”. A la mañana siguiente, Swami nos llevó a todos a la iglesia de Santa Clara.

Mientras estaban en la Basílica de Santa María, donde San Francisco entregó su cuerpo, los estudiantes compraron recuerdos para sus seres queridos. Un chico compró una foto de Jesús con San Francisco y Santa Clara a su lado. Este chico se arrodilló en la iglesia y rezó durante mucho tiempo.

Cuando le preguntaron: “¿Para quién compras esta foto?”, el chico respondió: “Es para mi hermana, que también estudia en nuestra universidad. Es mi ideal que Swami esté en el centro, y mi hermana y yo a su lado, dedicando nuestras vidas a Su misión”. Swami se ha propuesto traer cada año a sus graduados a Asís, para que se inspiren y dediquen sus vidas a la misión de Dios. Esta bendición no se da a todo el mundo.

¿Veo lágrimas en tus ojos, querido lector? Es la pureza de estos corazones jóvenes lo que mantiene en pie a la Madre Tierra, a pesar de toda la maldad que practicamos los mayores. Pero no divaguemos. Volvamos al Satsang Assissi de Assisi 2024.
El salón estaba colmado dando la bienvenida a Sadguru Sai cuando entró, con sus ojos y su corazón llenos de amor por su querido rebaño. Pronto los acordes del Aleluya, uno de los himnos favoritos de Sadguru Sai, recorrieron la sala y no quedó ni un ojo seco. El Hermano Victory Craxi, a quien yo describiría como un “italiano de origen indio”, fue el maestro de ceremonias. Unas palabras sobre el Hermano Victory son necesarias, porque muestran cómo lo divino ha escrito esta historia Sai. Nació de los ardientes devotos de Bhagawan Baba, los Craxi, en el Hospital General Sri Sathya Sai de Whitefield, Bengaluru, con las bendiciones de Baba. Estudió en Puttaparthi, en la escuela de Baba, de primero a duodécimo curso. Habla todos los idiomas, incluso el italiano, con acento indio; y se siente muy a gusto con la comida india. Su madre confesó una vez que cuando él iba a Italia de vacaciones, ella tenía que prepararle “rasam y arroz”.

Por orden de Baba, obtuvo el título de médico ayurvédico y se estableció en Italia. La vida se interpuso en su camino y estuvo a punto de alejarse de Baba. Y para empeorar las cosas, Baba inesperadamente abandonó el plano físico. Pero Baba tenía sus propios planes para el Hermano Victory; por indicación divina, se reconectó con Baba cuando vino a Sathya Sai Grama. Hoy el Hermano Victory y su esposa son líderes juveniles que enseñan con el ejemplo cómo vivir en el mundo sin que el mundo entre en uno, y cómo lograr el equilibrio entre trabajo, seva y sadhana.

Sadguru Sai comenzó reiterando que tanto India como Italia eran naciones esencialmente espirituales; ambas tenían nombres que comenzaban con ‘I’ y terminaban con ‘A’. La “I” representa el yo individual o Jiva, que tenía que viajar hasta la última lletra, la “A”, que representa el Atman. Tanto en la India como en Italia hay muchos santos que han realizado con éxito ese viaje de la “I” a la “A”, y entre esos grandes, San Francisco es como la estrella polar. Durante las primeras visitas a Italia, la pregunta del millón era DÓNDE ubicar el principal Ashram y centro para el desarrollo humano. Muchos pensaban que debía ser en Roma, pero Baba se había inclinado por Assissi. A través de Sadguru Sai, que era entonces su “Comunicador”, al llegar a Assissi había transmitido al anfitrión, el Hermano Ampelio, que “el Amor y la Presencia de San Francisco son palpables en cada brizna de hierba y guijarro de Assissi”. Además, la situación era desesperada; los seres humanos estaban involucionando rápidamente hacia la animalidad; necesitaban urgentemente la inspiración de modelos de conducta como San Francisco para evolucionar hacia su verdadera identidad divina. Assissi tenía ese potencial para transformar a los seres humanos en seres humanos.

El Hermano Ampelio desempeñó un papel decisivo en la preparación de la “Casa del Divino” en Asís, que partir de entonces sirvió como lugar de celebración de Satsangs juveniles, etc. Pero ahora, el número de devotos ha crecido tanto, que la Casa Del Divino no es lo suficientemente grande. Se tuvo que alquilar una sala para el Satsang de 2024 con Sadguru Sai. También fue una señal divina de que era hora de expandirse. El día anterior marcó la Bhumi Puja para un salón más grande, que llevaría el nombre de “Salón de San Francisco”, como lo declaró Sadguru Sai durante el Satsang efectuado después. También sería el hogar de las imágenes de San Francisco y Santa Clara.

Sadguru Sai confió al Hermano Ampelio la responsabilidad de preparar la sala a tiempo para su próxima visita. Señaló que el Hermano Ampelio siempre había sido un instrumento ejemplar de lo divino e instó a todos los presentes a convertirse en tales instrumentos de Dios. Sadguru Sai citó la famosa oración de San Francisco: “Hazme un instrumento de tu paz”. A continuación explicó la difícil situación del hombre moderno. Somos innatamente divinos, pero la mente de mono interfiere con la expresión de nuestra divinidad interior. ¿Cómo controlar la mente caprichosa y hacer el viaje del ego, la I, a la A, el Atma? El secreto, reveló Sadguru Sai, es tomar el camino del servicio desinteresado con amor, a los demás seres; porque solo el servicio desinteresado ayuda a purificar la mente; y sólo una mente limpia, clara y pura puede permitir que brille la divinidad interior de cada uno.

Para lograr esa pureza mental, era necesaria cierta disciplina. Sadguru Sai aclaró que no quería que sus estudiantes siguieran el camino de la pobreza y la austeridad extrema practicadas por San Francisco, Santa Clara y sus seguidores, pero instó a los jóvenes a vivir vidas sencillas, basadas en las necesidades, en lugar de vidas basadas en la codicia. No es necesario sacrificar todas las comodidades, pero sí desarrollar el desapego. Y, por encima de todo, hay que someterse. No necesariamente a los superiores, sino a la Pequeña Voz de Dios interior: la propia voz de la conciencia. Sadguru Sai dijo que en el siglo XXI quiere que todos sigan el camino de San Francisco. Para empezar, instó a todos los presentes, tanto a los jóvenes como a los devotos mayores, a visitar y rezar en la “Porciúncula”, que literalmente significa “la pequeña porción”. Fue allí donde San Francisco se sintió impulsado divinamente a reparar una pequeña capilla derruida, que luego abrió a los pobres; porque en las grandes iglesias y catedrales, a menudo los pobres y los campesinos no eran realmente bienvenidos. Sadguru Sai reveló que siempre se había propuesto ir a la Porciúncula y, mentalmente, estar en comunión con San Francisco; así lo había hecho también en esta visita. De hecho, San Francisco y él compartieron conceptos sobre valores espirituales comunes; en particular, la idea de la unidad, el Advaita. Sadguru Sai se hizo eco de las palabras de Baba: “Todos somos uno, mi querido hijo; sé igual con todos”; y “Ama Tutti, Servi Tutti”, las palabras de los carteles colocados por los devotos italianos. El mensaje de despedida de Sadguru Sai fue que es más importante seguir el mensaje del Mensajero que simplemente seguir al Mensajero. El hombre moderno tiende a hacer lo contrario, y la propia Assisi es un ejemplo clásico. A lo largo de los siglos, el número de edificios ornamentados en memoria de San Francisco ha aumentado exponencialmente, pero el número de personas que siguen verdaderamente las enseñanzas de San Francisco ha disminuido hasta casi desaparecer. Hoy, la santidad de Assiss está casi olvidada. Google afirma: “Assisi es conocida por su encanto digno de tarjeta postal, su valioso arte y sus edificios históricos, como la Basílica de San Francisco. Esta basílica presume de un notable conjunto de murales y pinturas, que rivaliza con los museos de arte”.

Sadguru Sai espera que sus seguidores inviertan esa tendencia y, en su lugar, sigan las enseñanzas del Maestro, en lugar de limitarse a seguir al Maestro. Una vez más, mencionó a San Francisco como el ideal. San Francisco había visto a su Maestro, Jesús, solo dos veces en visión, pero siguió escrupulosamente las enseñanzas de Jesús. Sonriendo a los devotos, Sadguru Sai bromeó: “Ustedes pueden ver a su Maestro todo el tiempo, ¡y ahora también me ven en You Tube! Yo no soy importante; lo importante es la enseñanza. No quiero ningún templo o altar para mí; nuestro Ashram tampoco es un templo, sino un centro para el desarrollo humano. Pero, por favor, sigan las enseñanzas, porque todos somos parte de una gran misión como la de San Francisco, una misión de amar y servir desinteresadamente a todos los seres, y así tomar consiencia de nuestra identidad divina. Sadguru Sai dio generosamente de sí mismo y de su tiempo a los jóvenes, que tenían preguntas sobre cómo ayudar a otros jóvenes que parecían haber perdido el propósito y el sentido de la vida. “Sé un ejemplo”, fue el consejo de Sadguru Sai, y él puede decirlo con la conciencia tranquila, porque predica con el ejemplo.

Hablando de la palabra “Assissi”, Sadguru Sai señaló que Assissi tiene dos veces “sí”, y hay una razón para ello. Nos recuerda que debemos decir “sí” tanto a Dios como al Gurú. Querido lector, como Sadguru, su mensaje para ti y para mí, es: “Di que sí a amar a todos y servir a todos; di que sí a ayudar siempre y no herir nunca; porque todos somos parte de un todo conectado, somos un mundo, una familia”.

¿Te veo asentir con la cabeza, querido lector? ¡Sí, sí, venerado Sadguru Sai!

Por la Dra. Hiramalini Seshadri
dr.hiramalini.seshadri@gmail.com